Tengo 50 años.
¿Cuántos años tiene usted? Yo he cojido la porquería que quedó en la
carretera después de que pasara un carro tirado por una mula. Tenía
siete años, y no me dieron ni una escobilla. Lo tuve que hacer con dos
trozos de cartón. El estiercol era para
abonar unos jardines hechos sobre la arena. Los jardines los hicieron
poco a poco los mismos vecinos. Hoy solo puede venir la empresa de
jardinería contratada por el ayuntamiento, lo llaman clientismo, Si me
votas trabajas, si no me votas no. No me gustó aquella sensación porque
la carretera siguió estando sucia, y aquí en el norte las heces de los
herbívoros son más húmedas y se escurren haciendo esta labor todavía más
ingrata. y tampoco me gustó porque fui la única niña que se dió por
aludida. Pero nunca pasé hambre. Con tres años sabía leer lo que me
pusiesen por delante. He gateado sobre los tomos de la primera
enciclopedia que compraron mis padres a plazos. Si por aquella boñiga
que recogí de la calle me hubiesen dado dos pesetas habría comprado
galletas fontaneda para merendar. Y me habría sentido tremendamente
orgullosa, de poder decidir mi merienda.Las galletas fontaneda se
vendían por unidades. Y yo estaba ya astragada de los postres que mi
madre preparaba cada día, cuando no era leche frita, era flan, arroz con
leche, galletas de nata, bizcocho, empanadillas de crema, tarta de
manzana de masa quebrada, quesada, queso fresco, yogures, también
hechos por ella, membrillo, natillas. Otras merendábamos chocolate o
plátano. El chocolate que cuando aquello no tenía lecitina, A mí de
pequeña no me gustaba el dulce Los lunes metía mi duro de la paga de
los domingos en la hucha de las limosnas para el Domund. Éramos cinco
hermanos, fuimos seguidos, uno cada año. Mi padre estuvo tres años de
baja. Dime qué familia puede hoy en día sacar en esas condiciones a
cinco hijos adelante. Yo he trabajado de niña. ¿Pasa algo? Con catorce
años un niño debería poder trabajar si quiere. En España no lo puede
hacer hasta los dieciséis; pero si que puede ser explotado con siete
años en Master chef. Yo a este niño ni le veo sucio, ni le veo
desnutrido. Y eso de que no iba a la escuela vamos a dejarlo.
Los muertos ya no perdonan
No he muerto. No he tenido que morirme y he llegado através de una puerta invisible al Cielo. Aquí he llegado, a donde llegan los mártires, a donde llegan los santos, y los que fueron felices, los que amaron y los que perdonaron. Entonces, alguien viene y me pregunta "¿Cómo es posible que estés aquí, ya, si no te has muerto?" "De la muerte, la puerta se abre y luego se cierra... Incluso la del Entendimiento. Claro que también hay otra puerta medio olvidada, no me acordaba, y esa siempre está abierta. Pero curiosament es por la que nunca nadie quiere entrar. Es una puerta pequeñ la puerta de atrás. Y cierto es que hay que estar bien vivo para entrar por ella. Porque los muertos ya no perdonan. " Los muertos, es cierto que llegan- ¡Aquí hay sitio para todos!- Entran, como con mucha pompa, con indulgencia de difunto y todo el mundo les llora. Entran a través de la sagrada puerta del AMOR "de los su...

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