Resucitando aquella, la única vez en mi vida que tuve celos.
Ya no te veo. Ellos siempre están en medio. Desde la primera noche que te vi aparecieron. Aparecieron deslizándose como una pesada puerta, como una muralla inmensa separando tus ojos de los míos. No sé si tu agradeces su presencia; Pero a mí me irritan, me escuecen, me agobian, me entorpecen. No voy a ponerme violenta. Sólo sé que me siento aún más chasqueada que si me quitaran algo de mi pertenencia y sintiendo el mismo dolor que si me arrancaran la cara, admito que no eres mío. Ya no te veo. ¡Ellos siempre están contigo! Ellos siempre están en medio. Por eso me fui. Luego te buscaba sin fuste, indagaba inconsciente y tu rastro husmeaba en cualquier parte, inquirida como por un instinto recóndito, azuzada, rodeada de una luz ¡luminiscente! Y me vi de repente jugando en un dominio desconocido. Tu ibas por tu decimonona vida ¡Y yo en el limbo! Y por eso me fui, me fui y me fui. Y ahora estoy loca.
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